Una vez más la epidemia de bronquilolitis dejó en evidencia el colapso sanitario de la Ciudad.
Con salas de internación pediátrica ocupadas casi en su plenitud y terapias intensivas saturadas, los hospitales pediátricos Gutiérrez, Garrahan y Elizalde debieron rechazar hasta 3 pacientes a diario, provenientes de los hospitales generales de la ciudad