Polémica: No al cierre del Borda y el Moyano (II)

Por Sergio Villamil

Publicado en Prensa Obrera 1037

En Prensa Obrera 1033 publicamos una nota sobre el proyecto de Salud Mental presentado por  Macri, que incluye el cierre de los neuropsiquiátricos Borda y Moyano.

La nota provocó las críticas de un sector de profesores y estudiantes de la Facultad de Psicología de la UBA, que defienden la "desmanicomialización" en salud mental.

Mientras tanto, una movilización vigorosa de profesionales, enfermeros y organizaciones gremiales  arrancó un compromiso oficial de que los hospitales no van a ser cerrados.

Nos preguntamos: ¿ese desenlace, es o no un triunfo de los trabajadores de la salud pública en general y de la salud mental en particular, contra la política liquidadora y privatista del macrismo?. Nosotros opinamos que si. 

No conocemos la opinión de nuestros críticos sobre esa cuestión, o sea, la del cierre del Borda y el Moyano y la lucha por impedirlo. En cambio, sí sabemos que la  polémica fue centrada sobre la llamada "desmanicomialización". Esto es, la eliminación de las internaciones prolongadas de los enfermos mentales en instituciones  especializadas, y su reemplazo por programas de atención ambulatoria e internaciones breves en hospitales generales, hospitales de día e incluso, su integración a la comunidad en familias sustitutas.

No pretendemos fijar posición en relación a las diversas corrientes  terapéuticas en salud mental.  Nuestro punto de vista es el siguiente: cuando gobiernos como el de Macri ahora, o los de Ibarra,  De la Rua, o Telerman anteriormente, abogan por la "desmanicomialización" y el cierre de los neuropsiquiátricos, se están sirviendo de un planteo progresista o "popular" para avanzar en una política de liquidación del hospital estatal,  en beneficio de empresas privadas de salud, e, incluso de negocios inmobiliarios millonarios.

Es un procedimiento clásico de los regímenes capitalistas: ocultar, tras una fachada progresista, una política reaccionaria

La nuestra no es una posición novedosa. Lo planteamos hace años ante los proyectos de cierre del Borda y el Moyano bajo De la Rua ("areas vacantes") y luego durante el debate sobre la ley 448 de salud mental. De progresar esas políticas, sostuvimos, en nombre de mejores enfoques terapéuticos y mayor protección de los enfermos, un sector de pacientes, engrosará el negocio de las clínicas y consultorios privados. Y otro sector, enormemente mayoritario,   sin familia ni contención social, quedará librado a su propia suerte. El estado no sólo no prevé  presupuestos para hospitales de día, casas de medio camino y familias sustitutas: ni siquiera garantiza los más elementales insumos para el funcionamiento de los hospitales.

 

Las experiencias "desmanicomializadoras"

 

Cuando nos referimos a las experiencias del cierre de hospicios, en Canadá  o en la Provincia de Rio Negro, lo hacemos para exponer un ejemplo vivo del fracaso de esas políticas en el marco  del estado capitalista. Los enfermos mentales pasaron a engrosar las filas de los "sin techo" en un caso, o fueron, en nuestro país, "exportados" a otras regiones.

En polémica reciente sobre el modelo de Río Negro, especialistas vinculados a  ese programa reconocieron su fracaso: " Las reformas de ese período (mercantilización del sistema de salud en la década del 90) resultaron el campo menos propicio para el desarrollo de la atención comunitaria en salud mental , que requiere de políticas sociales universales e inclusivas" (Lic. Alicia Stolkiner), en respuesta al Dr. Wilbur R Grimson, quien escribió: "debimos internar a pacientes psicóticos traídos por el avion de la Gobernación en el Borda durante mi gestión como Jefe de Asistencia Psiquiátrica del Ministerio, para que Río Negro cumpliera con su avance progresista (infosaludpsi@gruposyahoo.com.ar del 21 y 23/04/08)

Pero no será Macri quien impulse "políticas sociales universales e inclusivas", cómo no lo fueron Ibarra o De la Rua, y mucho menos los Kirchner. La "mercantilización del sistema de salud" ha avanzado y no retrocedido luego de Menem. Baste ver el desarrollo de las pre - pagas o el mercado de medicamentos, a costa del derrumbe de la salud pública y las obras sociales.

Apoyar el cierre del Moyano y el Borda, en nombre de la modernización o de lo que fuere, sería completamente funcional a esas políticas. Con el mismo criterio  deberían cerrarse todos los desquiciados hospitales estatales, lo que constituiría una verdadera catástrofe social.

Repetimos: No al cierre del Borda y el Moyano - triplicación del presupuesto de salud para nombramientos, reformas edilicias y aumentos salariales - , subsidio económico para familias con enfermos mentales graves, plan de salud estatal, bajo control de los trabajadores, financiado con impuestos progresivos a los capitalistas.   Derrotemos las políticas de  privatización de la salud publicalos pulpos capitalistas y el Banco Mundial, y al régimen político y social que las instrumenta. Sobre esa base, la salud mental contará con los recursos necesarios para que sus profesionales y científicos desplieguen, sin restricciones, todas sus posibilidades de desarrollo