Otra salud ¿es posible?

El IV Foro Social de Salud, ensayo de un frente político

Marcelo Ramal

El IV Foro Social de Salud realizado en el hotel Bauen abundó en  referencias críticas a la “política sanitaria de Ginés Gonzalez García”.  Pero a poco de andar, podía advertirse que ninguna de las críticas formuladas presentaron una oposición estratégica a la política del gobierno  en materia de salud.
La mesa inaugural del Foro marcó esa orientación de conjunto, y estuvo a cargo de Alicia Gutiérrez (ARI), Vilma Ripoll (MST), Jorge Kreyness (PC), Claudio Lozano (CTA) y Enrique Stein (CCC).

El sistema de salud “integrado”

Alicia Gutierrez (ARI) planteó la necesidad de un sistema de salud “integrado”,  latiguillo que luego fue reiterado invariablemente a lo largo del Foro sin que nadie se tomara el trabajo de explicar a qué se refería. Sin embargo, la ambigüedad en  este punto no es gratuita: es que el sistema de salud ya se encuentra “integrado” bajo la presente política de privatización y degradación sanitaria. Los subsectores público y privado se “integran”, por ejemplo, cuando servicios del hospital público se rentan en beneficio de prepagas y obras sociales. O cuando los recursos del presupuesto son empleados para concurrir al salvataje de la medicina privada. El Foro criticó la política de “endeudamiento de Ginés con los organismos financieros internacionales”, y propuso un “financiamiento en base a las rentas generales”. Pero bajo la presente orientación social –o sea el actual sistema “integrado”- esos recursos irán a las arcas de los pulpos privados de la salud, o de la burocracia que saquea las obras sociales. . En cambio, estuvo ausente el planteo de un sistema de salud único, estatal y gratuito, donde la integración de los diferentes sistemas se construya en base a la  nacionalización  de los monopolios privados y la gestión obrera del conjunto del sistema sanitario.  

Otra vez, los “genéricos”

A mediados del año 2002, los impulsores del Foro  se entusiasmaron con una “política de medicamentos” sostenida en base a las especialidades genéricas, es decir, con patente vencida. Según este planteo, era posible asistir a la población a partir de una medicina “nacional”, sin preocuparse por el monopolio científico y técnico que ejercen los pulpos farmacéuticos. Quien llevó a la práctica estos planteamientos fue el propio Ginés, a través de la promoción de los “genéricos” y de una “canasta básica de medicamentos”, conocida como Plan Remediar.  Recientemente,  uno de los animadores del Foro, el presidente de la CICOP Jorge Yabkowski trazó un crudo balance de esa orientación:  esos remedios (los genéricos) aumentaron sustancialmente sus valores y (aunque) los medicamentos líderes de marca fueron disminuyendo (su precio) para mantener su proporción del mercado”, el resultado final es “un aumento global del precio y, por ende, de la facturación global de los laboratorios, con lo cual el gasto de los argentinos en medicamentos, lejos de disminuir aumentó”.(reportaje en www.lafogata.org) .  La promoción de los genéricos culminó en una nueva confiscación al bolsillo de los pacientes, donde el estado –Plan Remediar mediante- benefició a un conjunto de laboratorios privados. Pero la estafa es también sanitaria, puesto que en la Argentina no existen “genéricos” –medicamentos con propiedades terapéuticas idénticas al original- sino sólo “similares” o copias, que no   han probado aquella condición. Ese es el caso de las dos cadenas mexicanas que lideran el mercado de medicamentos de “segunda”. ¿Cómo explicaron los organizadores del Foro esta inmensa defraudación de la política que ellos impulsaron? Por “la ausencia de una adecuada producción estatal de medicamentos”. El papel de los monopolios farmacéuticos privados fue desdeñado, ya que “sus nuevas patentes son truchas, no constituyen reales innovaciones en materia farmoquímica o terapéutica”. Por lo tanto, bastaría poner “a los hospitales y facultades a producir”. 
El Foro finge ignorar  el dominio que ejerce la industria farmoquímica privada sobre ese mismo sistema universitario.  Actualmente, las patentes farmacológicas originadas en las universidades se desarrollan en sociedad con los laboratorios privados, y la Argentina no constituye una excepción en ello. En esas condiciones,  no existe lugar para la “producción estatal de medicamentos”.  El planteo de un laboratorio nacional integrado a la investigación universitaria carece de perspectiva sin la nacionalización de la industria farmacéutica, para terminar con la privatización del conocimiento y para colocar los equipamientos y capacidades técnicas más avanzadas  como patrimonio social. 
En un ambiente preñado de invocaciones antiimperialistas, la mesa central del Foro ni siquiera  convocó a desconocer los tratados coloniales de la OMC en materia de propiedad intelectual. Cuando dimos este debate por primera vez –en el curso del 2002- se nos dijo que  era “irrelevante”, puesto que el tratado de Marrakesh (1995) protegía a “muy pocas especialidades nuevas”. ¿Puede decirse lo mismo hoy, al cabo de una década de monopolio despótico sobre el conocimiento y la innovación en materia de medicamentos? El Foro no demandó la elemental medida antiimperialista de desconocer el tratado de 1995, algo que países como India –y en menor medida Brasil- debieron considerar ante la pandemia del SIDA.

La canasta de medicamentos

La mesa central del Foro planteó que la canasta del plan Remediar podría ser “integramente provista por laboratorios estatales”. Pero no cuestionó  a la “canasta de medicamentos” como estrategia. Las “canastas” son el recurso capitalista creado por la OMS y el Banco Mundial, de cara al crecimiento exponencial de la pauperización a escala mundial, por un lado, y del reforzamiento jurídico de las ganancias monopolistas, por el otro. Las “canastas” no están construídas en base a las necesidades sanitarias, sino a lo que los presupuestos estatales “pueden comprar”.. Después de la bancarrota internacional de los sistemas mutuales o de prepagas –resultado de la precarización laboral y la desocupación en masa-, el capitalismo ha renunciado a cualquier forma de acceso universal a las especialidades medicinales. En su lugar, se ha creado un sistema de suministro “asistencial”, con “canastas” que incluyen medicamentos antiguos y de dudosa calidad de fabricación. Es el “plan trabajar” o el “ingreso ciudadano” de la industria farmacéutica . Un planteo socialista exige, en cambio,  la reapropiación social de las conquistas más avanzadas de esta industria, hoy en manos  de los pulpos. El Foro acepta, en cambio, las “canastas asistenciales”. Sólo reclama que no se conviertan en un negociado privado, para lo que propugna una producción estatal que,  por lo visto anteriormente, es inviable o marcadamente insuficiente. 

Frente político

Aunque un Foro es esencialmente una tribuna de posiciones y planteamientos, los organizadores excluyeron al PO de la mesa principal del mismo. Es evidente, por lo tanto, que el Foro pretendía amalgamar un planteo político común,  donde no tenía cabida el PO. Lozano fue, en este sentido, concluyente, cuando señaló –al intervenir después de Ripoll, Kreyness, el ARI y la CCC- que “siendo los planteos coincidentes, la pregunta es qué herramienta política construimos para disputarle el espacio al kirchnerismo”. El Foro fue el pretexto para presentar el ensayo de un frente político. La mesa central fue intitulada  “Salud y política en Argentina de cara al 2007. Uno de sus panelistas –convocado pero ausente- era Hermes Binner.
El MST está justificando su disolución política en los Cafiero bajo el argumento de que “lo importante es que se acuerde un programa”. El Foro le dio la razón, ya que mostró  la ausencia de fronteras entre la izquierda y el centroizquierdismo gobernante, sea bajo la forma actual  de los Kirchner/ Ginés, o la potencial de  los Binner o Carrió. En oposición a esa disolución, el taller de Tribuna de Salud expuso un punto de vista socialista, integrando la crisis sanitaria a la crisis capitalista, y planteando una salida a la catástrofe de salud en el marco de una reorganización general sobre nuevas bases sociales.