Dengue y situación sanitaria. Enfermedades de la pobreza

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La relación entre la reaparición de epidemias previamente extinguidas, la situación social y el estado de la Salud Pública es absoluta. La reforma del sector salud impulsada por el Banco Mundial a comienzos de la década del 90, dio a lugar a un proceso de ajuste, achicamiento y privatización del gasto público.

 

El proceso de globalización económica fue dirigido a la disminución de los costos y a convertir sectores improductivos desde el punto de vista capitalista, como la salud pública o la educación estatal en mercados para las inversiones de capital , introduciendo como parte de ello, políticas de  productividad y competitividad, bajo la premisa de obtener la mayor tasa posible de extracción de ganancia.

 

“Descentralización” y “autogestión”, medidas privatistas

 

Las tendencias privatistas generaron la desarticulación de los organismos estatales y la pérdida del personal capacitado, provocando un aumento de la desocupación, al mismo tiempo que el abandono de las tareas y funciones del estado, en particular en relación a los  programas de salud.

 

Con fines de reducir el gasto público se transfirieron los servicios de salud de la nación, hacia los niveles periféricos, provincial y municipal, generando el vaciamiento de los programas a fuerza de desfinanciamiento público desde el nivel central nacional.

 

El exponente más acabado de esta política ha sido el hospital de “autogestión” y la privatización, arancelamiento y tercerización de los servicios públicos, transferidos a las empresas privadas o montados incluso sobre las estructuras del propio hospital público, en beneficio de empresas encargadas de la explotación de los servicios esenciales (mantenimiento, alimentación, limpieza, etc).

 

En la década del 40, a partir de la segunda post guerra, se priorizaron los programas “verticales”, conformados por operaciones de terreno y otras acciones de planeamiento, administrativas, alejadas del terreno operativo, disciplinado fuertemente a la administración central (Ministerio de Salud).

 

Esta tendencia se modificó a partir de la Conferencia de Alma Ata (1978), que estimuló la descentralización de los programas nacionales, priorizando las tareas ejecutivas para los municipios.

 

Paralelamente, la urbanización de las poblaciones rurales, llevó a la urbanización de las enfermedades tradicionalmente rurales; la descentralización avanzó pero agravándose el déficit del recurso humano necesario al mismo tiempo y como consecuencia de éste y de la disminución del presupuesto, reduciendo las tareas ejecutivas ahora descentralizadas.

 

Es que Alma Ata consagró el nuevo Orden Económico Internacional y sus efectos se han sufrido en toda Latinoamérica, consecuencia de la reducción del gasto en salud, la privatización y la reforma antes comentada, intensificada a partir de la década de 1990.

 

El control de endemias y enfermedades vectoriales

 

Hasta 1965 los planes de control de endemias tuvieron el formato de 1. planeamiento 2. ataque 3. consolidación y 4. vigilancia.

 

Fue un modelo riguroso y de jerarquías muy bien establecidas y altamente disciplinado.

Sin embargo fue un modelo que no promovía la participación comunitaria y se encontraba desarticulado del nivel periférico.

 

Luego, la descentralización avanzó al ritmo de la disminución del presupuesto de salud.

 

El desfinanciamiento, el ajuste y la reforma sanitaria también provocaron la transferencia o pérdida del recurso humano especializado. El paso siguiente fue el abandono de la política del control de vectores: recursos humanos atomizados, logística limitada, capacidad de compra restringida, disminución de insumos.

Esta es la característica de la época de la globalización y privatización del gasto para la salud.

 

En este escenario, el abandono del control de las enfermedades endémicas y vectoriales es funcional a la política de los gobiernos capitalistas, que sin excepción en nuestro país, han llevado adelante la reforma financiera del sector salud.

 

Si el control de las enfermedades endémicas y tropicales, hubo de ser necesario como paso previo a la consolidación de los espacios urbanos de las grandes potencias y a la construcción de los grandes emprendimientos de la ingeniería, como el Canal de Panamá y el de Suez, en la etapa inicial de la expansión de los mercados comerciales y financieros internacionales, el abandono de la planificación del control de las epidemias del pasado, es la consecuencia de una época signada por la crisis capitalista mundial, la pobreza, la marginación y el desempleo, en las clases desposeídas a nivel mundial.

 

En Argentina el plan antipalúdico dirigido por el Dr. Alvarado iniciado en 1938, es la experiencia más importante en la primera mitad del siglo XX de programas de control de enfermedades vectoriales.

 

El plan de Alvarado consistía en un programa de “policía de focos” dirigido al control (erradicación) territorial del vector transmisor del paludismo, continuando con un programa de “profilaxis invernal” complementario del anterior y dirigido a la extinción de los criaderos invernales del mosquito Anopheles, transmisor de la enfermedad. La lucha antipalúdica se continuó en un plan preventivo y un plan asistencial.

La propaganda fue un arma fuertemente empleada, dando nacimiento al “almanaque sanitario”, con el que se aconsejaba a la población sobre esta y otras enfermedades; se emplearon agentes sanitarios, se distribuyeron medicamentos, se suministraban recursos destinados a los dispensarios centrales y zonales.

Se encaró un plan de educación sanitaria a través de las escuelas, el “educador sanitario”, con una participación activa de la población.

Todo lo contrario a lo que ocurre en la actual epidemia de dengue.

El ocultamiento de las verdaderas cifras de enfermos es la regla informativa.

El gobierno de CFK y su ministra Ocaña, son responsables ante la epidemia, por lo menos por la falta de una campaña nacional de lucha contra la enfermedad.

De lucha contra el dengue, articulada en toda el área endémica, financiada a nivel nacional y con un programa de acción planificado a nivel central y descentralizado en su ejecución.

 

Luis Trombeta