El colapso de hospitales porteños

Ni privatización ni demagogia

Luis Trombetta.

En los últimos días, ha resurgido en los medios una fuerte denuncia del estado de los hospitales porteños, reaparecen la catástrofe en materia edilicia, las colas interminables de pacientes, la falta de personal e insumos. Sólo una parte, en todo caso, de un deterioro que va mucho más lejos ya que el macrismo ha profundizado un abandono de la salud publica que viene en pendiente, a través de todos los gobiernos “progresistas” de los últimos años.

Es más, el gobierno Macri trabaja en lo que llama el plan Maestro, que consiste en el cierre y compactación de hospitales como el Muñiz de infecciosas, el Udaondo de gastroenterología y el María Ferrer de vías respiratorias. O del Moyano y el Borda que serían incluidos en un megaproyecto de reurbanización de una gran extensión en Barracas. Esto sumado a un reemplazo del presupuesto estatal de salud, por tercerizaciones y convenios con la medicina privada, configura un verdadero plan de privatización de la salud pública

Nada de esto es nuevo y sectores de trabajadores de la salud lo vienen denunciando y movilizándose, como los profesionales de salud mental del Ameghino, el Frente de Recuperación gremial la oposición de la Asociación de Médicos Municipales o la Asociación de Profesionales en formación (residentes y concurrentes).

Lo novedoso en este caso es que estas denuncias aparecen ahora impulsadas desde los cuarteles kirchneristas. Siendo que se trata de las mismas calamidades y abandonos propios de seis años de gobierno kirchnerista. Como lo evidencia la situación de los hospitales bonaerenses bajo el gobierno Scioli, o la de Tucumán bajo el gobierno kirchnerista de Alperovich que motivó los cinco meses de lucha de los “autoconvocados”, o el bochorno que significó el ocultamiento de la epidemia de Dengue.

En Capital la bancada de los que hoy denuncian a Macri, votó el presupuesto que elaboró el ejecutivo de Macri y que incluye una rebaja del rubro Salud.

Lejos de plantear las medidas básicas de salida a esta crisis, resurgen los planteos “para la tribuna” como “que los hospitales atiendan de tarde”. Como si esto no implicara la duplicación del sistema actual, empezando por el personal, cuya planta y sus sueldos se reducen en vez de incrementarse. Y de toda la infraestructura, que sostiene el funcionamiento de los consultorios y los quirófanos, desde técnicos y camilleros hasta el personal de limpieza. Y por lo tanto del presupuesto.

Ninguna inversión tecnológica equipos escasos y obsoletos, un solo resonador y 3 tomógrafos funcionando de modo discontinuo. Así se sostiene el sistema sanitario en la ciudad de Buenos Aires con 33 hospitales públicos!

El macrismo, arrinconado por una verdad inocultable, pretende responder a la crítica con la “extensión horaria a más de 2000 médicos, de 30 a 40 horas semanales para cubrir la tarde”, según Pérez Baliño, jefe de gabinete de Salud porteño, omitiendo deliberadamente que estas extensiones horarias corresponden a la oficialización de los “módulos” (horas precarias) que ya se cumplían en la mayoría de los hospitales y centros de salud.

Una verdadera impostura ya que detrás del reconocimiento de las horas flexibilizadas, se operó la reducción de cargos a través del tope a estas extensiones, por debajo de las necesidades reales.

Ni que hablar que los concursos y designaciones persisten eternamente demorados.

También ha resucitado el caballito de batalla de “reforzar la atención primaria”. Pero la caída presupuestaria sistemática afecta también a los centros periféricos de salud y al programa de médicos de cabecera, que fracasa en la medida que debería incrementar, si es eficiente, la demanda de especialistas, estudios y tratamientos en los vaciados hospitales.

Los gremios de la salud, por vertientes de la CGT o de la CTA, subsidiarios del kirchnerismo, se han negado sistemáticamente a encarar un programa de transformación estructural de la salud pública.

La salida real es una vasta movilización de los trabajadores de la salud publica por la triplicación del presupuesto de salud, frenar los cierres y compactaciones macristas, la derogación de toda la legislación privatista (descentralización, autogestión, tercerizaciones) y la gestión hospitalaria de los trabajadores.