Frente a la crisis capitalista: Una tendencia hacia su independencia se abre camino entre los trabajadores
Jorge Pachamé
Las luchas de los trabajadores de Kraft/Terrabusi, del Subte, de los Autoconvocados de la salud de Tucumán y Río Negro, de Mahle, de los docentes y municipales de Córdoba, de los petroleros de Santa Cruz, de los obreros del Tabacal, de los maestros de Capital y Buenos Aires expresan una bocanada de aire fresco para el movimiento obrero, ante la parálisis y la traición de las direcciones burocráticas de la CGT, la CTA y los políticos del régimen, intendentes, gobernadores, la oposición y el gobierno K.
El movimiento obrero comienza a transitar el camino fundamental de su independencia como clase, enfrentándose a las patronales y a las direcciones sindicales tradicionales.
Se abre paso con sus propios métodos -los de los trabajadores- para imponer sus reclamos y reivindicaciones. Con su accionar han puesto al descubierto los acuerdos espurios entre burócratas sindicales, las patronales y Tomada/ Kirchner.
La trascendencia de estas luchas y sus métodos, es que han permitido a toda una nueva camada de activitas, delegados y trabajadores plantearse la necesidad de comenzar a organizarse para recuperar las comisiones internas, los cuerpos de delegados y sindicatos, es decir desplazar, a los Moyano, Yasky y cia.
¿Fin de la crisis capitalista?
¿Recuperación o contención transitoria del derrumbe?
La noticia recorrió los medios financieros internacionales durante el mes de octubre: el aumento del Producto Bruto de EEUU superior al 3% en el trimestre julio/septiembre. Pero a no alegrarse. Este incremento que no se sustenta en el aumento del consumo ni de la inversión que caen, sino en el incremento de los gastos (endeudamiento) del estado y en las excepciones impositivas y el refinanciamiento de las deudas hipotecarias. No habrá salida de la recesión sin aumento de la producción y en este sentido el crédito y el empleo continúan en caída, los desalojos de viviendas familiares se mantienen y la crisis hipotecaria se extiende a la propiedad comercial.
El déficit fiscal norteamericano es de 2 billones de dólares y la deuda publica de 14 billones (equivalente al 100% del PBI)
La bancarrota financiera es generalizada. Han quebrado más de un centenar de bancos en EEUU y otro numeroso grupo en Europa y el sudeste asiático. Los balances de los bancos siguen siendo negativos, el valor de sus activos se contabiliza al precio nominal de origen y no al actual del mercado, siguen operando en las bolsas, emiten acciones y pagan dividendos utilizando los fondos que reciben de los estados. Es decir lejos de cesar, la bancarrota económica capitalista sigue desarrollándose.
La brisa de esta aparente estabilidad es la antesala de futuros huracanes y tsunamis financieros.
“Lo peor de la crisis ya pasó”
Más de 400000 trabajadores fueron despedidos en el ultimo año y los niveles de pobreza alcanzan el 40%, los capitalistas y su estado pretenden descargar la crisis (que ellos mismos generaron) sobre los trabajadores, con más despidos, suspensión de las paritarias, liquidación de los convenios y salarios congelados.
Las cajas del estado están siendo vaciadas para pagar la deuda pública, volver al FMI y reciclar el salvataje a los monopolios. Pretenden frenar la quiebra fiscal con incrementos de impuestos y tarifas, ajustes a la salud y la educación y la expropiación de los fondos del Anses (jubilaciones)
Buscan redistribuir la pobreza de la mano de los punteros y la coaptación de las organizaciones sociales a los intendentes.
La recuperación que pregonan el matrimonio oficial y sus alcahuetes -con la complicidad de la oposición- no pasan de una mera quimera.
Por eso proponemos un programa de reivindicaciones para que la crisis del capital la paguen los capitalistas:
Prohibición de despidos y suspensiones. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.
Salario igual a la canasta familiar hoy $ 4400 pesos. 82 % móvil para jubilados.
Reapertura de las paritarias, libres y delegados electos en asamblea con mandato.
Subsidio al desocupado equivalente al 82% de la canasta familiar.
Triplicación de los presupuestos de salud y educación.
Impuestos progresivos al capital (agrario, inmobiliario, industrial, financiero) según la valuación de mercado de sus propiedades y activos.
