Anestesistas - La punta del iceberg del derrumbe de la salud porteña
Faltan 100 anestesistas. Se necesitan de 44 a 50 para cubrir la dotación titular deficitaria de los hospitales quirúrgicos de la ciudad de Buenos Aires. Esta cifra solo cubre los cargos de los servicios de urgencias pero no garantiza las ausencias por enfermedad o licencias ordinarias. Para que el sistema pueda funcionar a pleno es necesario designar una cifra similar de cargos de anestesistas suplentes.
La falta de anestesistas ha sido motivo de denuncias, asambleas y paros desde hace tres años en los hospitales de la ciudad. La AMM ha intervenido en estos conflictos para frenar los reclamos.
El acuerdo firmado el 6 de agosto entre el Ministerio de Salud de la CABA, la AMM (Asociación de Médicos Municipales) y la AAARBA (Sociedad de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires) ..."un día histórico para el sistema de salud de la ciudad" según las propias palabras de Mauricio Macri, tiene el antecedente de un acuerdo similar firmado hace 2 años por los mismos actores.
Las causas judiciales tienen responsables.
La política general de desfinanciamiento y reducción presupuestaria del gobierno Macri-Lemus lo colocan como el primer responsable de la crisis desatada por la falta de anestesistas. El gobierno porteño no pagó los salarios a los anestesistas contratados que cubrieron las guardias de anestesia en los últimos dos años. El segundo responsable es la AAARBA que ejerce un control monopólico sobre la formación profesional y se rige por la leyes del mercado, es decir del capital, y determina así los limitados cupos anuales de ingreso a la carrera de la especialidad. Por último el tercer responsable es la AMM, que ha hecho la vista gorda y ahora se raja las vestiduras cuando los profesionales son procesados por situaciones que escapan a su responsabilidad y corresponden a la esfera de las autoridades de salud del gobierno de la ciudad.
No debemos olvidar que los motivos por los cuales se demoran y suspenden las cirugías programadas en los hospitales porteños no son solo el déficit de este vital recurso humano sino también la falta de insumos, camas de internación, equipamiento, estudios diagnósticos o la disponibilidad de quirófanos. Por eso para los pacientes, lograr una intervención quirúrgica programada es una pesadilla de meses y hasta años.
Este gobierno desprecia la salud pública, impulsa la compactación y cierre de hospitales, privatiza las servicios de ingreso y facturación, jubila compulsivamente, acuerda paritarias con salarios fraccionados a la baja, no nombra personal y se ha revelado absolutamente incapaz de frenar el deterioro de la salud de la población de la ciudad cuyo indicador más significativo es el incremento de los índices de la mortalidad infantil.
Jorge Pachamé
