Desmanicomializar
Elena Florin
No hay ningún criterio científico que justifique la liquidación de los hospitales psiquiátricos. Está más que probado que los hospitales son necesarios. Lo que no es necesario es la cronificación de los internados. Pero la solución que propone el ministro y una parte del progresismo que lo acompaña a ese problema es una solución grosera del orden de “muerto el perro se acabó la rabia”. Si se cierran los hospitales psiquiátricos no hay más cronificación.
La cronicidad de las enfermedades y la cronificación de los enfermos es un asunto serio y la comunidad científica debe trabajar para resolver ese gran problema. Ahora, otra cosa es como el régimen social y político de conjunto encara la cuestión. El criterio actual es que como la cronicidad aumenta el gasto público hay que desentenderse. En parte es eso lo que justifica la existencia de numerosas fundaciones de pacientes crónicos, diabéticos, renales, esquizofrénicos, alcohólicos, etc, etc.
El ministro de salud porteño, Donato Spaccavento en su vergonzoso personalismo, dice que le gustaría ser recordado como:"El Tano que pasó a la gente de los manicomios a la Comunidad".
En Europa y en los estados de EEUU donde se llevó a cabo lo que el ministro sueña, los pacientes devinieron en homeless, buscando lugares de atención ya que los hospitales generales no se hacen cargo de ellos. Lo mismo en la tan mentada desmanicomialización en nuestra provincia de Río Negro. Resulta que La Pampa y Neuquén atienden en sus hospitales a los rionegrinos enfermos, expulsados de su propia provincia por la “reforma”.
El “Tano” va a ser recordado como el que cerró los hospitales, despidió a profesionales, y dejó a los pacientes en la calle.
Los que hacemos psiquiatría clínica sabemos de la importancia crucial que tiene contar con un hospital que aloje la urgencia y también, en casos que aún no siendo urgencias requieren de un alojamiento institucional y una atención especial. También sabemos de la ardua tarea que es conseguir una cama disponible.
En lugar de la grotesca propuesta de cerrar los manicomios lo que hay que hacer es invertir en salud, es decir, triplicar el presupuesto. ¿Donde están las casas de medio camino, los hospitales de día, las familias sustitutas, las granjas y los talleres protegidos? En la letra muerta de la ley 448, para el regocijo de los progresistas y la miseria y el sufrimiento de los pacientes...
No se puede ocultar la crisis del sistema de salud mental en el país y en la ciudad, no es una crisis del razonamiento científico, es una crisis de orden político y expresa la concepción de la salud mental en el régimen social capitalista.
