Spaccavento, el liquidador… No solo de los manicomios
Jorge Pachamé
En la entrevista publicada en Página 12 (23/3/06) el “Tano Spaccavento” como le gusta nombrarse a sí mismo, declara que va a ir a fondo con el cierre de los manicomios.
Tal como veníamos denunciando desde Tribuna de Salud, la gestión actual del ahora ministro de salud del gobierno de la ciudad, continúa con las políticas de privatización y recorte de gastos, implementadas por el ibarrismo.
Spaccavento, confirmado ahora por Telerman, es más de lo mismo. Sólo que de cepa kirchnerista.
Las contradicciones al respecto marean.
Están los gastos de remodelación del Moyano que “mal no vienen” (sic) y las camas licitadas en clínicas privadas. (se han trasladado 150 pacientes a instituciones privadas por las que se abona, por cada una $ 3300 mensuales).
Con la excusa de la desmanicomialización se favorece el negocio de las clínicas privadas.
La abolición de una terapia, el psicoanálisis, (que se viene aplicado en los hospitales porteños y centros de salud comunitario) tiende a privilegiar el tratamiento farmacológico, como acto terapéutico único. El ministro de salud fue claro…no queremos llenar los centros de salud de psicólogos y psiquiatras que hagan diván (sic). Para Spaccavento la prevención comunitaria en salud mental, debe ser farmacológica, precisamente lo que reclaman las empresas farmacéuticas. No nos olvidemos que después de los fármacos oncológicos y cardiológicos vienen en el ranking mundial de ventas de los laboratorios los psicofármacos.
La salud mental es el escenario para un fabuloso negocio capitalista a gran escala que impulsa el ministro de salud porteño...queremos trabajar junto con las ONG (cuales) que tengan experiencia en socialización de pacientes con trastornos mentales severos, (sic) lo que significará jugosos subsidios para las mismas. Un anticipo de lo que se viene son las 150 derivadas del Moyano.
Aclara Spaccavento…el Estado va a tener un control estricto de ellas (las externadas de los manicomios), no es que las abandonamos en una casa” (sic).
Como no podía ser de otra manera también habló…del fortalecimiento de la atención primaria y la accesibilidad a la salud.,de hacer más humano al hospital público, de anular las colas de los hospitales, que haya más turnos….
Todo muy apropiado pero ni una palabra de triplicar el presupuesto de salud, para re-equipamiento y tecnología infraestructura edilicia, nombramientos de personal y aumentos de salarios.
En cambio, sí se reglamentó la extensión de la jornada laboral a 30 horas para los profesionales (resolución 375), para los franqueros (por los feriados turísticos) y para los enfermeros en general manteniendo la nefasta política de módulos.
Spaccavento propone… para que la comunidad se acerque al sistema de salud, un 0800 para denuncias y que el mantenimiento de los edificios de los centros de salud lo hagan cooperativas de los propios vecinos., la justificación es que así no se le paga a una empresa. Esto no solo es reducir la inversión en salud, sino que además propone que el gobierno de la ciudad se desentienda absolutamente del problema. Esto es la antesala de un Cromañon sanitario. De lo que se trata es de la re-municipalización de los servicios de mantenimiento, como del conjunto de las áreas hospitalarias privatizadas y tercerizadas y la incorporación de los trabajadores de estas empresas al plantel municipal con salarios de convenio.
No hay nuevas ideas para un régimen social agotado, nuevamente se esta discutiendo la aplicación de la tarjeta de residencia para pobres en la ciudad de Buenos Aires (un viejo anhelo del progresismo porteño) Aldo Neri fracasó en imponerla cuando fue secretario de salud de la ciudad. Ahora en la nueva administración sanitaria kirchnerista, la idea vuelve a florecer... a la hora de discriminar y excluir del sistema de salud porteño a los pacientes del conurbano o los extranjeros, no les tiembla el puño a los “nacionales y populares”.
