POR UNA AGRUPACIÓN NACIONAL DE LOS TRABAJADORES DE SALUD
Un programa para triunfar
Plan de lucha nacional
El país del superávit fiscal y el gobierno de los “derechos humanos”, es incapaz de garantizar las mínimas condiciones de supervivencia para el pueblo -no solo la salud- El deterioro sanitario de la población se agrava y la política de privatización y reducción presupuestaria de Kirchner y Ginés Gonzáles García se profundizan. Ni atención primaria, ni integración en redes para millones de excluidos que carecen de centros donde hacerse atender o que ni siquiera tienen la posibilidad material de trasladarse. No hay medicamentos gratis para la población. El plan Remediar es una canasta absolutamente ineficaz de 50 especialidades medicinales elaborada con el aval de los pulpos farmacéuticos y la prescripción de medicamentos por denominación genérica (ley de genéricos) es una cortina de humo. Son remedios de segunda para los pobres. Exigimos la entrega gratuita de medicamentos genuinos, o sea de calidad y eficacia comprobada. Kirchner y Ginés ejecutan esta política liquidacionista en defensa del régimen capitalista. Son las exigencias que en materia sanitaria establecen el FMI y el Banco Mundial y que técnicamente elabora la OMS. Para los usureros internacionales la salud es un ámbito de alta rentabilidad (plusvalía) y de reconversión del capital, por lo que reclaman que el “gasto” estatal en salud sea reducido y la salud pública arancelada (coseguros, capitas, bonos, PMO, tarjeta de pobres, etc). La quita en salud (al igual que en educación, vivienda, planes sociales) debe ser destinada al pago puntual de la deuda externa. También se debe completar el proceso de quiebra y privatización de las obras sociales, incluido el PAMI y su transferencia a los pulpos de la medicina privada y la concentración monopólica.La OMS es, a nivel internacional la representación oficial de la política sanitaria del imperialismo, es decir la impulsora de la reducción y desfinanciamiento de la inversión estatal en salud y de privatización de las áreas de alta rentabilidad hospitalaria. La reducción presupuestaria se expresa en la falta de personal y en la superexplotación de los planteles existentes, en sueldos que no cubren un 50% (o menos) de una canasta mínima de subsistencia, en enfermeras trabajando 14 o 16 horas diarias y en médicos que corren de una guardia a otra. En la no cobertura de vacantes y en la utilización de miles de trabajadores en negro. En el deterioro edilicio, la falta de insumos y de equipamiento y en la falta de miles de centros periféricos barriales, municipales y provinciales. En estas condiciones el hospital y la salud pública se transforman en una “sala periférica” de atención para carenciados, jubilados, casos sociales...mientras al mismo tiempo se privatizan las áreas hospitalarias rentables, (imágenes, laboratorio, mantenimiento, alimentación, maestranza, endócrinas, hemoterapia, facturación, unidades de cuidados críticos) -ya existen en el interior del país hospitales dirigidos por gerenciadores-. Esto genera una colosal transferencia de recursos del estado y un fabuloso negocio para los capitalistas. Otro aspecto del negocio de la privatización es el usufructazo del espacio hospitalario por cooperadoras, fundaciones, Ong, universidades y empresas de medicina privada. En la ciudad de Buenos Aires, con la división comunal se delimitan hospitales de primera y de segunda...la sala Vip presidencial está en el Argerich. El nacional y popular ni por asombro permitiría hacerse atender en el Penna (sic) Ni que hablar de cruzar la General Paz.
Las burocracias sindicales Upcn, Ate-Cta, AMM, Sutecba, sindicatos municipales del interior son cómplices. Han sido cooptados por la política oficial (sueldos de indigencia, techo salarial del 19% fraccionado, paritarias truchas), no luchan o cuando lo hacen es para frenar, desmoralizar o llevar a la derrota a los trabajadores. Hay que desenmascararlos y recuperar los sindicatos, los cuerpos de delegados y las comisiones internas y sin dejar de lado estos objetivos hay convocar a asambleas o autoconvocarse para impulsar la lucha, por encima de las direcciones traidoras.
Los trabajadores de salud han protagonizado en los últimos años enormes luchas a lo largo y lo ancho del país... Desde Tribuna de Salud proponemos un programa para esta acción y dotarnos de una organización que lo lleve adelante, en cada barriada, en cada municipio, en cada provincia, en todo el país. Una lucha unitaria, por un salario básico de $ 2200 indexado, por aumento de vacantes, nombramientos y la incorporación de todos los trabajadores en negro, por triplicar el presupuesto de salud municipal, provincial y nacional, por recuperar los sindicatos para los trabajadores y por el conjunto de las reivindicaciones pendientes. Una organización nacional de los trabajadores de salud para enfrentar la política sanitaria del imperialismo y los usureros internacionales, para desenmascarar a la OMS, para derrotar los planes privatizadores Kirchner y Gines González García. Nadie mejor que nosotros, los trabajadores de salud para defender la salud publica y gratuita y la mejor atención para la población Proponemos que esta propuesta programática sea la base para la incorporación a las filas de Tribuna de Salud de centenares de trabajadores del sector y del desarrollo nacional de nuestra organización.
Propuesta programática
Salario básico de $2200 (costo de la canasta familiar julio/2006) indexado por inflación. Basta de módulos y/o equivalentes, en salud hora extra al 100%. Nombramientos, cobertura y aumento de vacantes. Basta de trabajadores en negro, contratados, pasantes y planes jefas y jefes. Incorporación con salarios de convenio de todos estos trabajadores.
Jubilación con el 82% móvil. Anulación de la jubilación privada. Sistema jubilatorio estatal único, bajo control de los trabajadores y los jubilados, financiado exclusivamente con aportes patronales
Anticoncepción para no abortar, aborto legal y gratuito para no morir
No a la privatización de servicios hospitalarios (imágenes, hemoterapia, laboratorio, endocrinología, facturación, maestranza, mantenimiento, alimentación, etc) Remunicipalización y/o reprovincialización de los servicios tercerizados, incorporación de su personal a la planta permanente con antigüedad y salarios de convenio.
Construcción de centros asistenciales de salud, de los tres niveles de complejidad, barriales, municipales y provinciales, con equipamiento, presupuesto, personal y funcionamiento las 24 horas.
Integrar a red estatal a toda clínica, sanatorio, hospital privado o de comunidad que se declare en quiebra o concurso preventivo. Incorporar a su personal con antigüedad y salarios de convenio.
Desconocimiento de la ley de patentes medicinales. Retrotraer los precios de los medicamentos a diciembre del 2001. Apertura de los libros e investigación de los costos de los monopolios farmacéuticos. Producción estatal de medicamentos, bajo gestión de los trabajadores. Orientación del conocimiento y desarrollo científico a la satisfacción de las necesidades sanitarias reales de la población del país.
Derogación de las leyes de flexibilización laboral (Banelco II) y de desregulación de las obras sociales y el PAMI
Fuera la privatización y la intervención estatal del PAMI. Restitución de los aportes patronales y del presupuesto del PAMI. Apertura e investigación de las cuentas de las obras sociales y el PAMI por sus beneficiarios. Juicio y castigo a los responsables de su vaciamiento. PAMI y obras sociales bajo la dirección y control de los trabajadores (activos y pasivos).
Fuera la burocracia sindical. Recuperar para los trabajadores los sindicatos, cuerpos de delegados y comisiones internas, impulsando listas clasistas y antiburocráticas.
Paritarias libres con delegados revocables con mandato elegidos en asambleas y responsables ante ellas.
Anulación de los convenios con el Banco Mundial, el FMI, el BID, la OMC y similares.
Desconocimiento de la Deuda Externa.
Triplicación del presupuesto de salud (nacional, provincial, municipal)
Por un sistema de salud único, estatal y gratuito, integrado por todos los subsistemas de salud, financiado con aporte exclusivo de las patronales y bajo control de los trabajadores
