Una salida a la catastrofe de la salud pública

Una salida a la catastrofe de la salud pública

Comité de redactores
de Tribuna de Salud

La masacre de Cromañon puso de relieve las falencias gravísimas del sistema de salud pública de la Ciudad. Negada por el gobierno de Ibarra y ocultada por el gobierno nacional, es hoy reconocida en la renuncia del secretario de Salud, Stern y en las conclusiones de sus principales protagonistas.

Sólo el esfuerzo y la abnegación del conjunto de los trabajadores de salud evitaron más víctimas en medio de la falta de insumos, oxígeno, camas de terapia intensiva, respiradores, cámaras hiperbáricas.

La ausencia de infraestructura, recursos humanos, equipamiento, responden a una política del régimen que gobierna, y de los intereses que representa.


Colapso


El colapso sanitario aflora por todos lados: derrumbe en el hospital Moyano, muerte de dos pacientes internados en la terapia intensiva del hospital Santojanni, asociadas al mantenimiento tercerizado-privado y la obsolescencia técnica, los meses de demoras en la habilitación de los nuevos consultorios del hospital Vélez Sarfield por ausencia de mobiliario, la persistente falta de anestesistas o el traslado de los mismos o de los pacientes de un hospital a otro, la postergación sistemática de cirugías. Pacientes pernoctando en los pasillos de los hospitales para acceder a un turno, estudios con demoras de meses.

Contra este cuadro de deterioro creciente, las luchas y movilizaciones de los trabajadores y profesionales de los 33 hospitales porteños han sacado a la luz la crisis sanitaria en la ciudad y su déficit presupuestario, con el reclamo de aumento de salarios y nombramientos. Los trabajadores del Garrahan se sublevaron contra la pauperización del personal de salud y de los hospitales. Es por luchas como la de ellos que la salud no está aún más privatizada y abandonada. Tribuna de Salud apoya estas luchas y estos reclamos.

En cambio, el nuevo secretario de Salud, Spaccavento, atacó en declaraciones a los trabajadores del Garrahan y elogió al ministro Ginés González García que los llamó “terroristas”. Es más de lo mismo.

La gestion

empresarial

ha fracasado

La gestión de gobierno de Aníbal Ibarra ha conducido a un agravamiento sin precedentes de las condiciones sanitarias en la ciudad. Fracasó la gestión empresarial, que coloca el beneficio capitalista como prioridad, en contra del acceso al bienestar sanitario de las grandes masas de la población.

El actual desquicio es la combinación de un abandono de las áreas que dependen del presupuesto de salud con la privatización de otros servicios, como limpieza, alimentación, mantenimiento, imágenes, hemoterapia y bancos de sangre.

Las políticas privatizadoras de los ’90, se continuaron con Ibarra.

Los tercerizados-privatizados redundaron en prestaciones ma-las y caras. La estructura básica de servicios médicos fue abandonada.


Deterioro

presupuestario: Una

politica de Estado


La reducción presupuestaria se expresa en la falta de personal y en la superexplotación del plantel existente, en sueldos por debajo de la canasta familiar, en enfermeras trabajando 14 o 16 horas diarias y médicos que corren de una guardia a otra. En la no cobertura de vacantes y la utilización de miles de trabajadores con planes de empleo de míseros $150 mensuales.

En este cuadro, el hospital público está condenado a transformarse en una sala de atención para carenciados, mientras algunos sectores “rentables” se disponen para prepagas y obras sociales.

En el 2001 el presupuesto de salud de la ciudad fue de 869 millones de pesos-dólares. En el 2005 es de 1.260 millones de pesos. Si se toma en cuenta la evolución de los costos de la salud –golpeados por la inflación y la devaluación– este presupuesto representa una reducción real del 25% en los recursos del sector.

Según el gobierno, una buena atención primaria, centros de salud periféricos adecuados, mejorar la alimentación y suprimir la pobreza, resuelve la mayoría de los problemas de la salud. Sin embargo, el gobierno agrava el empobrecimiento po-pular, y las “salitas” están desarticuladas. En manos del gobierno, el argumento de la “medicina preventiva” es una coartada para ahogar a los hospitales públicos, y no construirlos allí donde la población los reclama, como en Lugano. Por otra parte, ignoran –o quieren ignorar­­– que en una población “sedienta” de servicios de salud, la atención primaria –si funcionara de verdad– potenciaría las derivaciones a los hospitales. En definitiva, no quieren poner un peso en el mejoramiento del sistema existente. ¿O aumentó acaso el kirchnerista Spaccavento el presupuesto de salud de Santiago del Estero mientras fue ministro de Salud de la intervención? Ha propuesto organizar las salas de salud en cooperativas, con tal de reducir aún más el presupuesto.


No a la medicina

chatarra


Todos los representantes de la gestión empresarial como Ibarra y Ginés González se han valido de conceptos como “emergencia sanitaria”, “canasta básica de medicamentos”, “vale salud”, “PMO de emergencia”, “elaboración de genéricos”, para justificar una medicina chatarra. Para subordinar el sistema de salud a la miseria social imperante. Con el argumento de que “no hemos salido del infierno”, Kirchner y Lavagna llevan pagado al FMI 36.200 millones de pesos. De la misma manera Ibarra apeló a la “emergencia” para mantener sueldos de hambre, no nombrar personal ni cubrir las vacantes y ahora jubila por decreto, con jubilaciones miserables a cientos de trabajadores de la salud. Es más, ahora pretende imponer una nueva carrera profesional en los términos de la flexibilizadora Ley de Empleo Público 471. No se aplica igual criterio para los bancos, las AFJP o los pulpos inmobiliarios que reciben cuantiosos subsidios.

No tenemos por qué aceptar una salud “de emergencia”. Necesitamos una salud de excelencia para satisfacer las necesidades básicas de la población, con la mejor tecnología y todos los medicamentos necesarios. Es una prioridad por delante de los shoppings, las viviendas millonarias, los casinos, los bingos y los emprendimientos turísticos de lujo.

Con presupuesto suficiente y bajo control de los trabajadores; jerarquización del personal y buenos sueldos es posible brindar una salud gratuita de buena calidad para todos, medicamentos gratuitos para los que los necesitan, rehabilitación y prevención.

Para ello, la base es otra organización social, donde los recursos y las prioridades estén bajo gestión de los trabajadores y no bajo gestión empresarial y los lineamientos del FMI y el Banco Mundial.


PROPUESTA DE TRIBUNA

DE SALUD

La triplicación del presupuesto de salud para:

Salario básico de $1.800 igual al costo de la canasta familiar con ajuste mensual por inflación. Nombramientos, cobertura y aumento de vacantes.

No a la nueva carrera profesional formulada en los términos de la flexibilizadora Ley 471 de empleo público.

Incorporación al plantel municipal con salario de convenio de los trabajadores con planes de empleo.

Modernización edilicia, con equipamiento y mantenimiento necesarios.

Reapertura, construcción y equipamiento de centros de salud barriales, con presupuesto, personal y funcionamiento las 24 horas.

Defensa de la vida y la salud de la mujer. Derecho y despenalización del aborto. Anticoncepción y asistencia  gratuitas.

No a la privatización de servicios. Remunicipalización de los servicios tercerizados, incorporación de su personal a la planta permanente.

Derogación de la legislación laboral flexibilizadora, Ley 752 (emergencia sanitaria), la 471 (ley de empleo público), la 472 ( ley Osba) y las de desregulación de las Obras Sociales y el PAMI.

Producción estatal de  especialidades  medicinales, para  garantizar el  adecuado  abastecimiento  de  insumos  y medicamentos hospitalarios.

Desconocimiento de la ley de patentes medicinales. Retrotraer los precios de los medicamentos a diciembre del 2001. Apertura de los libros e investigación de los costos de los monopolios farmacéuticos

Anulación del Decreto 939/ 2000 de HPDG y de los convenios con el FMI, Banco Mundial, BID y similares

Desconocimiento de la deuda externa.

Por un sistema de salud único, estatal y gratuito. Integrando todos los subsistemas de salud, financiado con aporte exclusivo de las patronales y bajo control de los trabajadores.

Para llevar este programa adelante, TRIBUNA DE SALUD propugna reemplazar la gestión empresarial de la salud, la de las corporaciones y los monopolios, por la gestión de los trabajadores. De la misma manera que en la educación, la vivienda y la vida social en general, debe ser la representación directa de las organizaciones obreras y de trabajadores, las que pasen a dirigir y gestionar las políticas y medidas de salud. TS