Industria Farmaceutica
Antibióticos “esenciales”: ¿utilidad o costos?
Luis Trombetta
La publicación en Tribuna de Salud Nº 10 del artículo “Producción pública de medicamentos” ha dado paso a un debate que ha incluido la estrategia adoptada por la OMS, a partir de 1977, cuando se confeccionó la primera lista modelo de medicamentos esenciales. En este artículo se analiza un estudio sobre utilidad y costos de los antibióticos esenciales, y los límites de esta estrategia.
La inversión de dinero en la investigación de medicamentos antiinfecciosos (que representó el 16% del gasto total de medicamentos que llegaron al mercado entre 1972 y 1992), los sitúa en el tercer lugar, detrás de los medicamentos que actúan sobre el sistema cardiovascular y nervioso.
La aparición de cepas bacterianas resistentes a los antibióticos utilizados, puede elevar aún más el costo de estos tratamientos.
Un artículo publicado en el Bulletin of the World Health Organization, 1999, 77 (3): 211±216 por F. Fasehun, da cuenta de este problema, y analiza los factores que determinan la selección de antibióticos en las listas de medicamentos esenciales.
Con el título “La paradoja de los antibacterianos: medicamentos esenciales, eficacia y costo”, su autor sostiene (que) “el concepto, propuesto por la OMS, de una lista de medicamentos esenciales que abarcase los productos correspondientes a las necesidades sanitarias de la mayoría de las personas ha sido aceptado por los países, que lo han adaptado a sus necesidades”.
Fasehun señala que “En el presente estudio se examinan las listas de medicamentos antibacterianos esenciales de 16 países elegidos entre las seis regiones de la OMS. La mayor parte de estos países incluyen en sus listas el 73% de los antibacterianos esenciales recomendados por la OMS. Sin embargo, la mayoría carecen de antibacterianos de reserva, e incluso de algunos antibacterianos de la lista principal, esenciales cuando el tratamiento empírico fracasa debido a la resistencia bacteriana. Se examinan numerosos factores que pueden influir en la omisión de esos medicamentos, sin olvidar los relativos al costo”.
Los países incluidos figuran en la Tabla 1.
En la categoría de antibacterianos existe un tercer grupo (agentes antibacterianos de reserva); los medicamentos de este grupo no tienen alternativas terapéuticas y su uso se limita a reducir el riesgo de aparición de resistencia.
Como promedio, los países estudiados seleccionaron el 73% de los medicamentos antibacterianos incluidos en la lista principal y la lista complementaria de la OMS.
Sin embargo, el análisis reveló que el 33%-88% de los países no incluyen cefalosporinas, fluoroquinolonas, vancomicina, espectinomicina, trimetoprim, ácido nalidíxico o piperacilina en sus listas.
Se pregunta el autor: ¿Qué factores pueden explicar que los países no seleccionen los medicamentos mencionados más arriba? En primer lugar, los costos pueden ser un factor importante.
Para las enfermedades infecciosas provocadas por cepas bacterianas resistentes al tratamiento empírico inicial se necesitan tratamientos antibacterianos más recientes, pero éstos son costosos. No todos se pueden permitir medicamentos antibacterianos costosos en los países en desarrollo, por ejemplo en el Africa subsahariana, donde los desembolsos directos representan el 40% de los gastos de atención sanitaria
Otros factores que podrían dificultar la selección de antibacterianos de reserva para casos
de farmacorresistencia son la falta de instalaciones de laboratorio donde analizar la sensibilidad bacteriana; la falta de formación de los prescriptores en materia de tratamientos antimicrobianos y farmacorresistencia; las actividades promocionales de las compañas farmacéuticas; y el hecho de que los países no examinen su lista de medicamentos esenciales para modificarla a la luz de los resultados de las últimas pruebas de sensibilidad a los antibacterianos.
Fasehun propone medidas para controlar la propagación de cepas resistentes y el mejor uso empírico de los antibióticos.
Pero el problema del costo sigue allí.
Veamos cómo es la situación económica de los países incluidos en este estudio.
De acuerdo al índice de pobreza humana, calculado por el Programa para el Desarrollo Humano para países en desarrollo (1995), mientras Uruguay ocupa el 1º lugar, Botswana ocupa el 94, Kenia el 64, Malawi el 85, Nigeria el 75, Zimbabwe el 89, Benin 95, Guinea 93, Malí 101, Ecuador 22, Honduras 39, Yemen 77, Sri Lanka 42, Tailandia 28, Filipinas 35.
La pobreza es el denominador común de estos países.
Este estudio revela que la estrategia del listado de medicamentos esenciales, en este caso antibióticos, es una estrategia de medicamentos ... para pobres!
Es una muestra de la política de adaptación... a lo que se puede, a lo que hay... sustentada por la OMS, y es una falsa opción para resolver las necesidades sanitarias de la población y la inaccesibilidad a los productos farmacéuticos
Fasehun ejemplifica en su estudio, que el costo del tratamiento de las Enfermedades de Transmisión Sexual (gonorrea y sífilis), las neumonías y la shigelosis (disentería bacteriana) se incrementa de acuerdo a la resistencia bacteriana.
¿Qué sucede entonces cuando se requieren antibióticos costosos, que no fueron incluidos en las listas de medicamentos esenciales?
Se pone al descubierto el fracaso de esta política.
Desde Tribuna de Salud hemos abierto el debate sobre la producción pública de medicamentos, la ley de patentes y los acuerdos internacionales sobre la propiedad intelectual, y hemos fijado nuestra posición: sostenemos que la producción estatal de medicamentos es indivisible de una política que enfrente los intereses de las industrias de especialidades medicinales nacionales y extranjeras, desconozca las protecciones establecidas por las leyes de patentes, asegure la provisión de los puestos de trabajo para su producción, cuente con el financiamiento presupuestario irrestricto, asegure la biodispobilidad y la bioequivalencia de los medicamentos producidos, esté orientada a garantizar la cobertura sanitaria de las enfermedades de la población del país (regionales, generales, endémicas) y que la producción sea dirigida por un comité científico integrado por representantes de los claustros docentes y de los laboratorios de las Universidades Estatales de todo el país, profesionales y técnicos de la salud bajo control de los trabajadores.
Un negocio familiar
Publica Perfil el 28/03/06…”la empresa RX Asesores propiedad de la familia del actual ministro de salud de la ciudad, Donato Spaccavento, vende servicios de Dosimetría a los hospitales porteños”.
Esto fue reconocido por el mismo funcionario en el programa Puntos de Vista AM Del Plata que conduce Nelson Castro (29/03/06) al señalar que la empresa es de su padre, que data del año 1971 y efectivamente comercializa con los hospitales de la ciudad. El ministro reconoció “trabajé en la misma hasta marzo del 2002 en que renuncié (luego de consultar a la Oficina Anticorrupción) cuando me propusieron hacerme cargo de la dirección del hospital Argerich”… su esposa (abogada) es actualmente asesora jurídica de la misma.
Las explicaciones de Spaccavento en el sentido de que las compras hospitalarias son descentralizadas y los hospitales tienen por lo tanto libertad de contratación son al menos limitadas o poco convincentes, porque estos actos administrativos, el destino de los fondos así como las licitaciones y compras hospitalarias, no escapan al control de la secretaría de salud cuyo responsable es el propio Spaccavento.
Producción Pública de Medicamentos y Vacunas: Un debate necesario
Comité redactor de Tribuna de Salud
La publicación en Tribuna de Salud del artículo titulado “Producción Pública de Medicamentos”, ha dado origen a un interesante debate en medios que se ocupan del tema.
Se sabe que la producción de medicamentos y su comercialización es una de los negocios más fabulosos de los sectores más concentrados del capital en el orden mundial. Con características monopólicas, en manos de los pulpos farmacéuticos que la controlan por medio del dominio de las patentes, del secreto industrial, de la tecnología, la investigación y del mercado.
La modificación de este cuadro general en la producción de medicamentos a favor de una producción y distribución al servicio de las necesidades sanitarias de las grandes mayorías de la humanidad, sólo puede lograrse mediante la quiebra de aquel dominio capitalista monopólico, colocando los resortes principales de la producción farmacéutica bajo control de los interesados, los trabajadores. Una ecuación que sólo puede resolverse en el marco de una gran movilización social, de una magnitud proporcional a las resistencias de los pulpos que lucran con el negocio de la enfermedad.
Cualquier propuesta que evada esta caracterización y abogue por un enfoque posibilista, de medidas parciales y producciones “nacionales”, más o menos alejadas de la tecnología más moderna y la producción industrial de escala, cae en la demagogia. Y terminará en los planteos del tipo “hagamos lo que podamos con lo que tenemos”, que no son otros que los que inspiran las políticas de salud de gobiernos seudo nacionalistas, como el que sufrimos en nuestro país con Kirchner y Ginés.

Una producción de medicamentos y otros insumos de salud de excelencia, a escala por ejemplo, de las necesidades sanitarias concretas de los trabajadores de nuestro país en su situación actual y accesible para todos, no se logra con una “canasta de medicamentos”, ni con la producción “nacional” de “medicamentos esenciales” en el marco de las relaciones de propiedad existentes. Intentos de esa índole terminan indefectiblemente en la apología del atraso científico - tecnológico y productivo y, posiblemente, alguna producción limitada, ineficaz e insuficiente.
No se puede reproducir “entre casa” ni desde la nada, todo el ciclo de desarrollo científico – tecnológico que llevó a la producción moderna de medicamentos. Incluso a los niveles, a partir de los cuales, algunos críticos “nacionales” opinan que no hubo más avances significativos y los desarrollos giran en la producción de modificaciones o combinaciones con la mira exclusiva en la comercialización. El conocimiento y la tecnología, que son patrimonios de la humanidad apropiados por los capitalistas, hay que ir a buscarlos a donde realmente están.
“¡Ustedes dicen que para obtener mejoras en materia de salud, hay que esperar la revolución social! Y mientras tanto nos quedamos cruzados de brazos!” dirán nuestros críticos. Falso, responderemos, no es así, “mientras tanto” hay que organizar a los trabajadores en una gran lucha para imponer medidas transitorias de control y accesibilidad a los medicamentos y la salud pública en general. Desde Tribuna de Salud nos hemos destacado por luchar por un programa de reivindicaciones de los trabajadores: retrotraer los precios de los medicamentos a diciembre de 2001. Producción nacional de fármacos sobre la base de la derogación de la ley de patentes y la intervención de los pulpos farmacéuticos y el control obrero de la producción, apertura de sus libros, triplicación del presupuesto de salud.
Pero siempre planteando, al mismo tiempo, que la solución de fondo está en la expropiación de la industria farmacéutica y de salud bajo control de los trabajadores, lo que a su turno está estrechamente ligado a la disputa por el poder político y la reorganización de la sociedad sobre nuevas bases.
Lo que nunca diremos en Tribuna de Salud es que el régimen político actual y las relaciones de propiedad vigentes pueden coexistir armónicamente con una producción pública y gratuita de medicamentos, capaz de satisfacer las necesidades de la salud popular. Y mucho menos, que esto es posible en las condiciones de la tecnología y la producción existentes en organismos oficiales, universitarios o militares de nuestro país. Lucha sí, macaneo no. Por eso denunciamos en su oportunidad, las “leyes de emergencia sanitaria” y la “producción de genéricos” de los nac& pop del Ministerio de Salud y de los “progres” del gobierno porteño, basadas en el reparto de la miseria y la superexplotación de los trabajadores de salud. Leyes que apoyó, incluso, una parte de la izquierda.
Baste para fundamentar la inocuidad de los planteos basados en laboratorios oficiales, percibir el grado de colonización de nuestras universidades y particularmente sus Institutos de investigación, por el capital privado y los intereses empresariales. ¿A quien se le puede ocurrir investigar o producir fármacos en este ámbito sin quebrar el resistente entramado de estos intereses del beneficio capitalista? ¿Y cómo hacerlo sin una gran movilización política y social?
Durante las jornadas del Argentinazo pudimos atisbar los embriones de la tendencia popular hacia el control de los laboratorios y de las instituciones de la salud pública, surgiendo de la necesidad de satisfacer las necesidades elementales de millones. Un programa de salud, en medicamentos y otros órdenes, para no caer en la utopía distraccionista, debe tener siempre en la mira estratégica, recrear las condiciones de esa caldera social capaz de modificar las relaciones sociales y de propiedad existentes.
Otra salud ¿es posible?
El IV Foro Social de Salud, ensayo de un frente político
Marcelo Ramal
El IV Foro Social de Salud realizado en el hotel Bauen abundó en referencias críticas a la “política sanitaria de Ginés Gonzalez García”. Pero a poco de andar, podía advertirse que ninguna de las críticas formuladas presentaron una oposición estratégica a la política del gobierno en materia de salud.La mesa inaugural del Foro marcó esa orientación de conjunto, y estuvo a cargo de Alicia Gutiérrez (ARI), Vilma Ripoll (MST), Jorge Kreyness (PC), Claudio Lozano (CTA) y Enrique Stein (CCC).
Gripe aviaria y los laboratorios
Gripe aviaria y los laboratorios
PUEDE SER UNA CATATROFE MUNDIAL
Pablo Rieznik
Roche es uno de los mayores monopolios de la industria farmacéutica mundial, y “fenomenal” es el adjetivo usado en un informe de la semana pasada por el Wall Street Journal para calificar el “enorme impulso a sus ganancias... provocado por el miedo (a la gripe aviar)”. Roche fabrica el remedio Tamiflu –también llamado oseltamivir–, una medicina que languidecía en los estantes de las farmacias y pasó a ser ahora el producto número uno en ventas. Es el único antiviral conocido para combatir la gripe de las aves, “lo que deja en manos de un solo laboratorio, que se niega a liberar la patente, el suministro mundial” (El País, 13/10). Mientras tanto la prensa de todo el mundo habla de una pandemia (enfermedad epidémica que se extiende a muchos países), que podría provocar decenas de millones de muertes. En estas condiciones, antes que la gripe estalle, la humanidad se ha convertido en víctima del monopolio capitalista de la salud: ya se sabe que existen remedios posibles pero no son producidos en cantidad necesaria y su restringida producción se encuentra protegida por la “propiedad privada”.
Producción pública de medicamentos
Producción pública de medicamentos
LUIS TROMBETTA
En octubre de 2005 se realizó en la Facultad de Medicina de la UBA, el 3º Encuentro por la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas, organizado por la Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y la Secretaría de Extensión Universitaria y la Unidad de Producción de Medicamentos de la Facultas de Ciencias Exactas de la Universidad de la Plata. El tema renovó su actualidad, con posterioridad a la firma del Protocolo de Intención el 22/08/05 entre el Ministerio de Salud de Brasil y el Ministerio de Salud de nuestro país, dirigido a establecer un programa de trabajo conjunto, profundizar el intercambio de informaciones en el área de la propiedad intelectual con vistas a garantizar mejores condiciones de acceso a medicamentos y colaborar para una mejor incorporación de las flexibilidades y salvaguardas del Acuerdo sobre los ADPIC y la Declaración de DOHA
El escenario actual
En el Congreso Argentino de Salud, el Dr. Carlos Jañez, Presidente de la Confederación Médica Argentina se refirió a la medicalización de la población (compra espontánea de medicamentos) y al gasto en medicamentos, que según su versión, asciende a 7.000 millones de dólares. Allí mismo, un di-rectivo del CEMIC señaló que desde la salida de la convertibilidad los insumos críticos au-mentaron un 100%, los salarios del sector salud entre 50 y 55% y los insumos de alta tecnología hasta un 200%.
A pesar de la caída de las ventas en el mercado interno durante 2002, debido al au-mento de los medicamentos y a la implementación de la Ley 25649 de medicamentos genéricos, la Consultora Estratégica de Negocios para las PyMES, señalaba que la industria farmacéutica había crecido un 20% durante el año 2004.
La implementación de medidas gubernamentales como la ley de genéricos, el Plan Re-mediar y la cobertura del 70% en los medicamentos para las enfermedades crónicas constituyó en los últimos meses el motor del crecimiento de la industria farmacéutica en Ar-gentina, que acumula en lo que va del año una recuperación del 20%, informó la agencia Télam.
Para la industria extranjera, la
situacion tambien mejoro
Para el grupo NOVARTIS, representado en la Argentina por Novartis Argentina SA y Sandoz Argentina, sus ventas alcanzaron en el 2002, 209,601 millones de pesos y en el 2003, 268,908 millones de pesos, a pesar de la caída en términos de tipo de cambio por la devaluación del dólar, además de señalar el aumento de las ventas de “genéricos de calidad” que ellos mismos producen.
Un estudio de FIEL, de octubre de 2002 (Nuevas Estrategias Competitivas en la Industria Farmacéutica Argentina y Reconocimiento de la Propiedad Intelectual), señala que ... el modelo de organización in-dustrial del sector farmacéutico en la Argentina estuvo hasta comienzos de la década del 90 determinado en buena medida por la existencia de un marco regulatorio caracterizado por una política arancelaria proteccionista, la ausencia de reconocimiento de derechos de propiedad intelectual en este área, un proceso de aprobación de productos ineficiente y discrecional, y la aplicación re-currente de estrictos controles de precios.
Las transformaciones operadas a partir de los 90, introdujeron las siguientes modificaciones:
Apertura externa de la economía: Liberalización de precios:
Simplificación y transparencia en el registro de productos. Desregulaciones comerciales:
Normatización para la realización de ensayos clínicos
Patentes farmaceuticas
(adhesión de la Argentina al Acuerdo TRIPs
celebrado en el marco de la creacion
de la Organizacion Mundial del Comercio)
El objetivo de estas medidas apuntó a eliminar distorsiones y tornar más competitivo el mercado, tendiendo a suprimir el sesgo favorable a la industria nacional que imprimía el diseño e implementación del anterior marco regulatorio, al tiempo que se creaban las condiciones para que en la Argentina pudieran desarrollarse actividades de investigación y desarrollo.
Con respecto al impacto que produce en la industria nacional la Ley de Patentes, FIEL señala que ... los laboratorios nacionales no ven afectada su cartera actual de productos, pero tendrán que redireccionar su estrategia a futuro para adaptarse a las nuevas reglas de juego.
Cerca del 50% del mercado local está integrado por firmas nacionales que basaron históricamente su estrategia competitiva en la imitación de drogas que lanzaban al mercado en forma simultánea a los medicamentos originales que elaboraban los laboratorios innovadores o sus licenciatarias.
No hay una salida en las
conclusiones del Encuentro...
La Declaración final de la Multisectorial por la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas no incluyó ni una palabra sobre la Ley de Patentes ni sobre los acuerdos internacionales sobre propiedad in-telectual.
Tampoco se refirió al financiamiento de la producción pú-blica de medicamentos, que en primer lugar debería contar con la debida asignación presupuestaria, y si bien la Declaración expresa que “La financiación de estas políticas debería realizarse a través de rentas generales y no aumentando el endeudamiento mediante la toma de créditos de origen internacional, como los ofrecidos por el BID”,es necesario aclarar que las rentas generales se originan en los impuestos que recaen especialmente sobre los sectores asalariados, ya sea a través de impuestos al consumo de artículos esenciales, en particular el IVA, o por la confiscación salarial que ejerce el Estado, con el congelamiento y el retraso salarial de sus empleados, origen del actual superavit fiscal.
No hay una sola mención al control de precios a la industria farmacéutica...El planteo de “fabricar genéricos” es, por lo tanto, una cortina de humo... para no intervenir sobre los monopolios farmacéuticos, abrir sus libros, imponer el control sobre sus costos y beneficios y abolir sus secretos comerciales y técnicos.
Por otra parte se fundamenta la producción pública de medicamentos en lugar de la estatal, ocultando que la producción pública estaría en manos de los capitalistas (nacionales), que tienen la capacidad instalada, el desarrollo de las líneas de investigación y el usufructo de las patentes.
No se denuncia la apropiación por parte de la industria farmacéutica de las líneas de in-vestigación que estas impulsan en los laboratorios de las universidades estatales (convenios con la UBA )
Las conclusiones del Encuentro siguen la dirección oficial de arreglarse con lo que hay, producir lo que se pueda, en lugar de impulsar una política diametralmente opuesta al gobierno de Kirchner / Gines García y al interés de los pulpos farmacéuticos. Son precisamente estos pulpos farmacéuticos los que han desarrollado internacionalmente la producción y el mercado de sus segundas líneas de medicamentos. Esto es medicamentos de segunda para los pobres y de excelencia para los ricos.
Por lo tanto desde
Tribuna de Salud
señalamos
La producción estatal de medicamentos es indivisible de una política que enfrente los intereses de las industrias de especialidades medicinales na-cionales y extranjeras, desconozca las protecciones establecidas por las leyes de patentes, asegure la provisión de los puestos de trabajo para su producción, cuente con el financiamiento presupuestario irrestricto, asegure la biodispobilidad y la bioequivalencia de los medicamentos producidos, esté orientada a garantizar la cobertura sanitaria de las enfermedades de la población del país (regionales, generales, endémicas) y que la producción sea dirigida por un comité científico integrado por representantes de los claustros docentes y de los laboratorios de las Universidades Estatales de todo el país, profesionales y técnicos de la salud bajo control de los trabajadores.TS